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Mendoza ciudad, una experiencia para todos los gustos

Tierra de sol, de buen vino, de buena gastronomía, de parques siempre verdes y de acequias que le dan un encanto especial a la ciudad. Si bien muchos turistas llegan para hacer pie y visitar algunas de las bodegas más importantes del país, Mendoza capital también tiene lo suyo. 

Bien podría ser la ciudad de los parques y las plazas, pues tiene más de 80. Su corazón está rodeado de cuatro espacios verdes que son los más importantes y llamativos. Uno es la plaza España, que se construyó después del terremoto de 1861 –el cual devastó la ciudad- y llama la atención de los visitantes por sus mayólicas. Lo cierto es que estas plazas son ideales para pasear, conocer, descansar y también -por qué no- disfrutar de un café.  

Entre todas las plazas de Mendoza capital se destaca el “hermano mayor” de la ciudad: el parque General San Martín, con más de 400 hectáreas y el más grande de Sudamérica; fue diseñado por Carlos Thays, el mismo que estuvo a cargo del Parque Sarmiento, y en su interior guarda más de 400 especies de todo el mundo. 

Más allá de su espacio verde, también es el lugar que contiene algunas de las joyitas como el monumento del Cerro de la Gloria; la fuente de los Continentes y el portón de ingreso al parque, la cual se trajo directamente desde Escocia. 

La calle que llega hasta ese ingreso es la Emilio Civit, una de las más lindas y señoriales de la ciudad. Se trata de casi 10 cuadras con cafecitos, museos, negocios y, lo que más llama la atención, sus chalets. La mayoría son de arquitectura Art Nouveau que pertenecieron a las familias más importantes de la ciudad; por ejemplo, el chalet Graffigna, a la altura 692/698 de esa calle, conocido por su falsa cúpula. Otra es la mansión Stoppel, que perteneció a un terrateniente chileno y hoy es el lugar del museo Carlos Alonso. 

GASTRONOMÍA INFINITA 

Elegida este año como capital Iberoamericana de la Gastronomía y el Vino, la ciudad de Mendoza tiene opciones para todos los gustos y bolsillos. 

Uno de los polos gastronómicos más importantes es la calle Arístides, remodelada en 2018 que ofrece siete cuadras con barcitos y restaurantes, uno detrás de otro. República, parte de la propuesta de la bodega Casa Vigil en la ciudad, es uno de los restaurantes más estilosos de la zona con alternativas de menú de pasos y pastelería de autor. 

Otras opciones más desestructuradas -e igualmente excelentes- son: Gloria Cantina, una casona antigua en Chacras de Coria, donde se sirven las mejores recetas de la abuela, como los buñuelos de espinaca y las milanesas gratinadas con papas noisette; y Central Vermutería, a dos cuadras de Plaza España, donde los sifones, el vermú tirado y los platitos para compartir son los protagonistas. 

Fuente y Fonda es otro clásico, se trata de un bodegón que busca rescatar recetas de antes y que sirve -literalmente- su comida en fuentes para compartir. Otra buena recomendación, sobre todo por sus tragos y su entorno, es Gómez Rooftop, una terraza en un décimo piso en pleno centro de la ciudad. 

Para los cafeteros se puede sumar también Bröd Bakery, a media cuadra de plaza Italia, que sirve café de especialidad y panadería y pastelería artesanal. También Patio Lorenza, entre plaza España e Italia, un restaurante café que tiene también un mercadito de indumentaria y decoración. 

A MENOS DE 30 KILÓMETROS 

Muy cerca de Mendoza hay varias perlitas de lo más variadas para visitar. San Ignacio está a 17 kilómetros y es un lugar privilegiado para disfrutar de la naturaleza y conocer el piedemonte mendocino. 

Se trata de una estancia andina que pertenece a dos hermanas y que ofrece una experiencia rural a los pies de Los Andes. El lugar tiene una posada boutique y un predio para hacer trekking, cabalgatas y diferentes actividades al aire libre. El día se completa con comidas regionales al fuego y buenos vinos mendocinos. 

Otra opción cerca de la ciudad es la olivícola Laur, elegida como la mejor del mundo en 2021. Se trata de un emprendimiento que comenzó un inmigrante francés y hoy lleva adelante la familia Millán. Se puede hacer una visita guiada y hasta almorzar en el restaurante Laur by Abrasado. Una perlita de este lugar: tienen una acetaia donde hacen el único aceto balsámico de Argentina, certificado por el Consorcio del Aceto Balsámico de Módena, Italia. 

DOS TIPS PARA VISITAR BODEGAS 

Estas recomendaciones resultan una manera de hacer más fácil el recorrido por bodegas, sobre todo si se viaja sin auto. La primera opción es usar el Bus Vitivinícola, un servicio con modalidad hop on y hop off (subir y bajar en cualquiera de sus paradas, tantas veces como se desee hacerlo) con siete recorridos por diferentes zonas con bodegas. 

Los circuitos, generalmente, incluyen tres paradas, donde se pueden hacer visitas guiadas, degustaciones y hasta almorzar (cada actividad en las bodegas tiene un precio aparte). El bus sale desde el centro de Mendoza y regresa a ese mismo punto. 

Otra recomendación para los que quieren disfrutar de experiencias más exclusivas es Wineobs, una plataforma que ofrece diferentes propuestas “a medida”, la cual incluye desde sunset con degustación hasta días de picnic, paseos en familia y paquetes con traslados incluidos. En su sitio web se pueden consultar y comprar las diferentes opciones, también adaptarlas a cantidad de personas e idioma en el que se requieren. 

FUENTE: Voy de viaje